Chile Voluntario    
 
 
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En segundo lugar, no son comparables debido a que el estudio de la Universidad John Hopkins mide la cantidad de voluntarios en cuanto a jornadas de trabajo completas. Es decir, si en un pa’s hubiesen 1000 voluntarios de media jornada, el total de voluntarios que arroja el estudio ser’a de 500 voluntarios de jornada completa. Esto evita el problema de tener que comparar voluntarios con distintos niveles de compromiso, error que no corrige la Encuesta Mundial de Valores ya que compara voluntarios sin considerar el número de horas que trabajan. Por ejemplo, puede mostrar que dos países tienen el mismo número de voluntarios, siendo que en uno de los países podrían ser todos los voluntarios de media jornada (o incluso que dieran dos horas a la semana) mientras que en el otro fueran todos de jornada completa. Será fundamental tener presente estos factores cuando se interpreten los resultados de esta encuesta, para no caer en errores conceptuales.

El primer paso para analizar el caso chileno en la perspectiva mundial, será comparar tanto el porcentaje de personas que declaran pertenecer a distintas organizaciones de voluntariado[10] (a los que llamaremos “miembros” –barra roja en el Gráfico 2.0), como los porcentajes de personas que declaran hacer trabajo no remunerado para tales organizaciones (a los que llamaremos “voluntarios” –barra azul). En el gráfico, podemos apreciar que Chile se ubica en el lugar 14 (entre 32 países) en cuanto porcentaje de voluntariado (con 30%), superando a los otros países latinoamericanos, y también a los países de la Europa Católica. Los países que superan a Chile en voluntariado son los de América del Norte (habla inglesa) y los países de Europa del Norte (con excepción de Dinamarca que posee un 26% de su población que declara hacer voluntariado). Es interesante notar que en cada uno de los extremos se encuentra un país asiático, lo que a primera vista puede llevar a suponer que se debe a errores de las muestras, pero más adelante se verá que las razones se encuentran en las particularidades de cada uno de esos países. Puede ser útil señalar que el promedio simple (sin ponderar) de todos los países es de 29%, sólo un punto porcentual menor al chileno.

Es interesante comparar este resultado con el entregado por los estudios que fueron licitados por la División de Organismos Sociales (DOS) del Gobierno de Chile, ya que son distintas las metodología que se usan para recoger la información y la definición que se utiliza para definir lo que es voluntariado. Por ejemplo, Alcalá Consultores hace su estimación de voluntariado en base a la información que le entregan distintas organizaciones de voluntariado formalmente constituidas. Esto deja afuera todo el universo de organizaciones informales, lo que subestima el porcentaje real de voluntariado. Por otro lado, FLACSO-MORI utilizan una definición parecida a la que utiliza la Encuesta Mundial de Valores ya que considera las mismas organizaciones y actividades de voluntariado, e incluso suma otras. Sin embargo, la forma de preguntar es distinta. En primer lugar, se pregunta si se es voluntario en una matriz de varias posibilidades donde no se mide exclusivamente voluntariado. Esto puede llevar a cierta confusión en los entrevistados. En segundo lugar, se pregunta directamente si se es voluntario en las distintas organizaciones. Esto último, posee el error de no considerar la realidad del voluntariado en Chile, y los sesgos y prejuicios que puede llegar a poseer la palabra “voluntario”. Así, hay muchas personas que no quieren ser llamados voluntarios, o que simplemente no se identifican con ese concepto. Esto podría haber llevado a que el porcentaje de voluntariado esté subestimado. La diferencia con la Encuesta Mundial de Valores es que esta última hace la pregunta sin nombrar el voluntariado directamente, sino que refiriéndose a éste como “trabajo no remunerado”